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Diatermia facial
La diatermia es una terapia cada vez más utilizada en tratamientos de tipo facial, porque estimula el colágeno y la elastina y genera una mayor presencia de ácido hialurónico en la zona tratada.
En los tratamientos faciales, el objetivo es aplicar la diatermia en hipertermia: es decir, lo que se busca es que el paciente experimente una sensación térmica alta.
Esta búsqueda de la hipertermia permitirá estimular el colágeno y la elastina, captar en la zona más moléculas de agua gracias a una mayor acumulación de ácido hialurónico, y el drenaje de toda la zona gracias a la acción electrolítica. Además, con el aumento de la temperatura se conseguirá una mayor vascularización de la zona, lo que trae consigo un mayor aporte sanguíneo que se traduce en más nutrientes y más oxígeno para la zona.
¿Cuáles son los beneficios de la diatermia facial?
La diatermia facial es uno de los tratamientos más solicitados en fisioterapia estética por su efecto reafirmante y revitalizante. Sus principales beneficios incluyen:
Aporta luminosidad al rostro
Activa la circulación sanguínea y oxigena los tejidos, lo que mejora el tono de la piel y devuelve ese aspecto radiante y saludable.
Reduce arrugas y líneas de expresión
Estimula la producción de colágeno y elastina, componentes esenciales para una piel más firme y elástica. Ideal para combatir los signos del envejecimiento.
Mejora la firmeza y el contorno facial
La acción profunda de la diatermia ayuda a tensar la piel de forma natural y progresiva, sin necesidad de procedimientos invasivos.
Estimula la regeneración celular
Favorece el metabolismo de las células cutáneas, acelerando los procesos naturales de reparación de la piel.
Tratamientos
Capacitiva
La diatermia capacitiva es una forma de aplicarla sobre los tejidos más superficiales del cuerpo.
Se usa un cabezal con un recubrimiento aislante (normalmente de cerámica), que al entrar en contacto con la piel genera un campo eléctrico. Este campo produce calor en las capas más externas, como la piel, el tejido graso o el sistema linfático.
Lo importante es que el calor se genera desde dentro del cuerpo, no desde el aparato. Esto activa la circulación, mejora el drenaje de líquidos y estimula la producción de colágeno y elastina.
Esto hace que sea ideal para:
- Tratar la celulitis: especialmente cuando es blanda o edematosa (con retención de líquidos).
- Mejorar la flacidez leve: en cara, brazos, abdomen o muslos.
- Reafirmar el rostro: ideal en tratamientos faciales por su efecto suave y tonificante.
- Mejorar la hidratación y luminosidad de la piel.
- Reducir bolsas o hinchazón: por su acción sobre el sistema linfático.
Por supuesto, es un tratamiento cómodo, sin dolor y con una sensación agradable de calor. Se puede usar solo o combinar con la diatermia resistiva para trabajar a distintas profundidades.
Resistiva
La diatermia resistiva es otra forma de aplicar este tratamiento, pero en este caso el calor actúa en capas más profundas del cuerpo.
Se utiliza un electrodo metálico que se coloca directamente sobre la piel y genera calor en los tejidos con más resistencia al paso de la corriente, como la grasa más compacta, los músculos profundos, los tendones o incluso zonas cercanas al hueso.
A diferencia de la capacitiva, que trabaja más en la superficie, la resistiva penetra más hondo y es ideal para zonas donde hay más densidad o estructuras más duras.
En estética, se usa sobre todo para:
- Reafirmar zonas con flacidez moderada o severa
- Reducir grasa localizada resistente, como en abdomen o cartucheras
- Tratar celulitis más compacta o fibrosa
- Tonificar músculos profundos, por ejemplo en glúteos o abdomen
- Mejorar la elasticidad en zonas más profundas de la piel
También se siente como un calor agradable, aunque más intenso.
Aunque pueden usarse por separado, combinarlas en un mismo tratamiento mejora mucho los resultados. ¿Por qué? Porque cada una actúa a una profundidad diferente y sobre distintos tipos de tejido.
Estos son los principales beneficios de usarlas juntas:
- Se trata la piel en todos sus niveles: la capacitiva trabaja en capas superficiales (piel y grasa blanda), y la resistiva llega a capas más profundas (grasa compacta, músculo, tejido más denso). Así se consigue un efecto mucho más completo.
- Mejora la firmeza y la elasticidad: la combinación activa más la producción de colágeno y elastina, lo que ayuda a tensar la piel y a mejorar su textura.
- Reduce más eficazmente la celulitis: se actúa sobre la retención de líquidos (con capacitiva) y sobre los nódulos más profundos y compactos (con resistiva), lo que mejora visiblemente el aspecto de la piel.
- Ayuda a remodelar el cuerpo: al trabajar tanto sobre la grasa superficial como sobre la grasa localizada más profunda, se favorece una silueta más definida.
- Aumenta el efecto drenante y la circulación: se estimula el sistema linfático y sanguíneo en diferentes capas, lo que mejora el metabolismo celular y la oxigenación de los tejidos.
- Se adapta mejor a cada zona del cuerpo: por ejemplo, en un tratamiento de piernas se puede usar capacitiva para la parte interna (más blanda) y resistiva para glúteos o cartucheras (más densas).
¿Cuántas sesiones son necesarias?
Los efectos suelen notarse desde la primera aplicación, aunque se recomienda realizar un bono de varias sesiones para resultados más duraderos y visibles. En el Centro de Fisioterapia CF ofrecemos bonos adaptados a tus objetivos y tipo de piel.
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